Abogados de médicos, cada vez más necesarios

Abogados de médicos, cada vez más necesarios

No podemos obviar que vivimos en una sociedad cada vez más tendente a la especialización. Es quizás ahí donde reside la clave del éxito en muchas disciplinas; el “quien mucho abarca poco aprieta” puede ser un axioma interpretable en el terreno profesional. Es por ello que en una materia tan compleja como el derecho esto no podía ser indiferente.

Al igual que un médico se forma en una especialidad concreta, aunque pueda tener conocimientos de otras, un abogado o bufete pueden especializarse en una rama del derecho determinada. Los tentáculos de lo jurídico alcanzan cualquier nicho laboral y es quizás el sector de la salud uno de los que más desconocimiento genera para sus profesionales en lo que al aspecto legal se refiere.

Los profesionales del derecho sanitario estamos de acuerdo en que la carrera de Medicina necesita de una asignatura que ponga en conocimiento de los futuros médicos los importantes riesgos legales que su labor entraña. Sin ir más lejos, encontramos médicos con condenas millonarias, de inhabilitación e incluso de cárcel por errores catalogables como administrativos.

El consentimiento informado y la historia clínica son, por poner dos ejemplos muy comunes, dos elementos que pueden parecer inofensivos a simple vista. Cumplimentar un papel o manejar una sencilla aplicación informática frente a manipular un bisturí dentro del cuerpo humano; a simple vista no hay dudas de dónde se encuentra el riesgo.

Pues bien, para un médico son dos aspectos igual de peligrosos si no se dispone de la protección adecuada. Y ésta probablemente no sea un despacho de abogados que acumula casos de divorcios, herencias o despidos improcedentes, porque sería igual que si te operara de apendicitis el alergólogo. El médico especialista cuida de sus pacientes, el abogado especializado en derecho sanitario cuida de sus médicos.

Atendiendo a la visión legal del trabajo de un facultativo nos encontramos con que su labor es una “obligación de medios”, es decir, el profesional debe poner a disposición del paciente todos los recursos que estén a su alcance para tratar de sanar la dolencia. Así lo concibe el derecho. Sin embargo, desde hace unos años vivimos en un contexto en el que el paciente ha adquirido la capacidad de evaluar el trabajo del médico. La tendencia de éste a valorar el trabajo del profesional sanitario en función del desenlace ha extendido una equivocada conciencia social de “obligación de resultados”, cuando este concepto jurídico únicamente es aplicable a determinadas intervenciones estéticas.

Es quizás en este contexto donde confluyen dos disciplinas que están obligadas a entenderse, por el bien del paciente y, no olvidemos, por el bien del profesional sanitario. Como comentábamos anteriormente, no debería concebirse la medicina sin su vertiente legal, desde su aprendizaje más temprano. Pero si ésta, por circunstancias, ha tenido que trasladarse de la mesa de operaciones al juzgado, no debería entenderse tampoco el derecho sin su especialización sanitaria, una de muchas, para poder devolver realmente una justicia de mayor calidad a la sociedad.

Un despacho que gestiona más de mil casos de responsabilidad civil sanitaria anualmente, que en sus más de 15 años de vida ha conseguido que ninguno de sus médicos haya entrado en la cárcel y que maneja una valoración por parte de éstos superior al 9 sobre 10 en la gestión de sus siniestros, sin duda puede posicionarse como una opción a tener en cuenta para que el médico deposite su confianza.

También te interesará

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información

ACEPTAR
Aviso de cookies