Médico paciente

Una buena relación médico-paciente mejora la adherencia de los pacientes

9 minutos

La relación médico-paciente es un elemento fundamental en el proceso asistencial del paciente, pero, sobre todo, en la adherencia al tratamiento. Este vínculo se entiende como una relación donde el paciente acepta implícitamente la ayuda del profesional sanitario ante un problema de salud. De hecho, hoy en día, estamos viviendo una transformación sin precedentes, ya que se está experimentando un cambio de papeles tanto por parte del paciente como del médico.

La importancia de una buena relación médico-paciente

La relación médico-paciente siempre ha representado un eje vertebrador de la profesión médica, de hecho, este vínculo aglutina poderosas fuerzas humanas como la fe, la esperanza, la confianza entre muchas otras. Aunque, últimamente la medicina se ha transformado más que nunca, por esa razón la relación médica ha experimentado cambios notables, pero sin olvidar su carácter de fundamento del acto médico. En este sentido, la OMC destaca la importancia de este vínculo como agente determinante en el devenir del paciente.

Este vínculo juega un papel esencial en la práctica médica, debido a que es fundamental para dotar de una asistencia médica de calidad tanto el diagnóstico como en el tratamiento y, además, constituye uno de los pilares de la ética médica contemporánea. No obstante, los nuevos cambios que ha experimentado la medicina en la organización de los servicios de salud han tenido una gran repercusión en los profesionales sanitarios, quienes se han visto obligados a adaptarse a esta nueva realidad.

Tipos de relación médico paciente

El paciente es aquella persona que padece una enfermedad. El cual puede encontrarse asintomático o, en su defecto, con una batería de síntomas que se extienden en el tiempo. En esta situación se inicia la relación médico-paciente y a través de ella se basará en gran parte todo el proceso diagnóstico- terapéutico. La relación médico-paciente y la comunicación pueden determinar varios tipos de vínculos según en que se basa la misma.

  • Paternalista: Es la relación más habitual, en esta modalidad el médico adopta un rol directivo en la toma de decisiones del paciente y su entorno siguiendo siempre el principio de protección de la salud y no maleficencia
  • Autoritaria: En este tipo de relación el médico juega un papel imperativo indicando al paciente lo que debe de hacer suprimiendo cualquier tipo de diálogo con el paciente
  • Democrática: Esta relación está caracterizada por un papel predominante del paciente. Es una relación centrada en la enfermedad donde el paciente es el encargado de la toma de decisiones, mientras que el profesional queda en un segundo plano con el fin de complacer al cliente. Es una relación de tipo clientelar y es fruto de un ejercicio de medicina defensiva para cubrirse las espaldas en caso de una supuesta judicialización en aquellos casos en que las expectativas del cliente no se ven cumplidas.
  • Deliberativa: Es la relación más beneficiosa y deseable para ambas partes. En ella, se instaura un diálogo en la toma de decisiones compartida, mediante la toma de un papel facilitador del profesional médico hacia el paciente. Gracias a esta relación, se consigue una relación respetuosa y cordial marcada por una comunicación empática y enfocada en concienciar al paciente del problema y en plantear las posibles soluciones

Consejos para tener una buena relación médico-paciente

En primer lugar, hay que entender que la relación médico paciente debe ser entendida como un mecanismo para mejorar el tratamiento del paciente y por tanto la salud de este. Por tanto, si con el paso del tiempo no se aprecian mejoras respecto al estado del paciente puede suponer una pérdida de confianza del paciente hacia al médico, que perjudicará a la adherencia del tratamiento por parte del enfermo y por consiguiente la mejora de la salud se puede ver perjudicada. Para evitar esta situación de desconfianza los profesionales deberían de implementar las siguientes pautas:

  • Incentivar un clima de confianza mutua
  • Adoptar nuevos canales de comunicación que hagan el proceso comunicativo mucho más fluido.
  • Conseguir una buena adherencia por parte del paciente
  • Promover un lenguaje bidireccional que facilite la comprensión
  • Preguntar directa e indirectamente sobre aspectos de la vida del paciente
  • Fomentar hábitos de vida saludable

En definitiva, tener una buena relación con tu paciente va a repercutir muy positivamente en la calidad de vida del enfermo. La adherencia al tratamiento va a ser muy grande lo que va a repercutir en una mejora importante en la salud de la persona. Además, va a significar un gran avance para futuras dolencias que pueda presentar el paciente estén relacionadas o no, ya que la percepción que va a tener el paciente de la consulta médica, así como del propio profesional va a ser muy positiva.

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