
La cirugía micrográfica de Mohs se ha convertido en la técnica quirúrgica por excelencia para tratar determinados carcinomas cutáneos. Su enfoque permite un control exhaustivo, y consigue un porcentaje de curación superior a la cirugía convencional.
La técnica se basa en la resección secuencial de capas de tejido tumoral, acompañada del análisis histológico intraoperatorio mediante cortes horizontales. Así, se evalúa 100% de los márgenes, a diferencia de los cortes verticales que se realizan tradicionalmente, donde solo se analiza una fracción del perímetro tumoral.
¿En qué casos se recomienda la cirugía de Mohs?
- Carcinoma basocelular, sobre todo en subtipos infiltrativos, mortiformes o recurrentes.
- Carcinoma escamocelular, en lesiones de alto riesgo (espesor >2 mm, invasión perineural, localización en labio o pabellón auricular).
- Tumores en zonas anatómicas críticas, como párpados, nariz, labios, orejas, manos y genitales.
- Neoplasias cutáneas menos frecuentes como dermatofibrosarcoma protuberans o ciertos melanomas lentiginosos acrales, bajo protocolos específicos.
Ventajas frente a la cirugía tradicional
La cirugía de Mohs ofrece un control histológico completo, eliminando así la incertidumbre diagnóstica sobre los márgenes. Además, favorece una mayor preservación tisular y permite realizar resecciones más conservadoras, aspecto fundamental en zonas funcionales y estéticas. Por otro lado, esta técnica se asocia con una menor tasa de recurrencia, un dato especialmente relevante en tumores previamente tratados o con bordes mal definidos.
Cirugía de Mohs paso a paso
- En primer lugar, el profesional aplicará anestesia local en la zona donde se encuentra el tumor.
- A continuación, comenzará con la extracción de la parte visible del tumor, junto con una capa mínima de tejido circundante. Así se conserva la mayor cantidad posible de piel sana a la vez que se obtiene material representativo para el análisis.
- Cada fragmento extirpado se registra en un mapa quirúrgico detallado, localizando así las áreas en las que pueda persistir tumor en caso de que se necesite realizar nuevas resecciones.
- Se congela la muestra y se realizan cortes horizontales en todo el borde quirúrgico, asegurando la evaluación del 100% de los márgenes y reduciendo el riesgo de dejar células tumorales residuales.
- Después, el profesional correspondiente evalúa los cortes bajo el microscopio, durante la propia cirugía. Así, la toma de decisiones es inmediata y se evita una posible nueva cirugía.
- En caso de que se identifique un tumor residual, únicamente se resecan las zonas donde persiste la enfermedad, preservando el tejido sano y disminuyendo el impacto funcional y estético.
- Por último, tras confirmar que los márgenes están libres de células tumorales, se procede a la reparación del defecto. En función de la localización y extensión, puede realizarse un cierre directo, colgajos locales o injertos cutáneos.
Reflexiones finales
En conclusión, la cirugía de Mohs se consolida como la técnica de referencia en el tratamiento de carcinomas cutáneos de alto riesgo, gracias a su capacidad para ofrecer un control oncológico superior, reducir tasas de recurrencia y optimizar resultados funcionales y estéticos.
La correcta aplicación del procedimiento exige formación específica, pero también una práctica clínica segura y protegida. En este sentido, contar con un seguro de RC para profesionales sanitarios como el Único de Uniteco constituye una garantía esencial para el especialista, ya que protege frente a posibles reclamaciones y respalda al profesional para ejercer con la seguridad que necesita.
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