
Los avances en la cirugía, el problema de la obesidad y las «nuevas» enfermedades digestivas e intestinales, son algunos de los temas que tratamos con el doctor Santiago Tamames Gómez. En este nuevo episodio de Entre Micros y Batas, conversamos con un referente en Cirugía General y del Aparato Digestivo. El doctor Tamames cuenta con más de 19.000 intervenciones realizadas, una amplia labor docente como Profesor Titular en la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid y una carrera marcada por la innovación. Además, fue pionero en la introducción de técnicas mínimamente invasivas y un referente en cirugía laparoscópica.
La revolución laparoscópica: avances reales y nuevos desafíos
Como nos explica el doctor, la cirugía laparoscópica comenzó en 1987 y, aunque al principio fue todo un desafío, hoy en día ofrece enormes facilidades. Esta técnica mínimamente invasiva ha reducido complicaciones, acortado tiempos de recuperación y transformado por completo la experiencia del paciente.
Sin embargo, nos advierte de un efecto colateral: los nuevos cirujanos se están formando exclusivamente con cirugía laparoscópica, sin dominar las técnicas abiertas clásicas. “¿Qué ocurre cuando una laparoscopia se complica? Muchos residentes no están preparados para reconvertir a cirugía abierta con seguridad, porque nunca la han practicado”. Esta inexperiencia nace de la falta de oportunidad para realizar una cirugía clásica: «A un paciente tú no le puedes ofrecer que se opere de piedras en la vesícula por una cirugía abierta, porque lo que se tiende actualmente es a hacerle una cirugía laparoscópica».
Por otro lado, el doctor Tamames pone el foco sobre la cirugía robótica. Aunque reconoce su potencial, cuestiona su coste-efectividad actual: “¿Compensa siempre el gasto en cirugía robótica? A día de hoy, no lo tengo claro”. Un recordatorio de que los profesionales también deben velar por una gestión eficiente de los recursos sanitarios.
El problema de la obesidad
Como uno de los fundadores de la Sociedad Española de Cirugía de la Obesidad, el Santiago Tamames fue testigo de la evolución de esta especialidad desde sus orígenes. “Pasamos de ser unos pocos cirujanos pioneros, a vivir un boom descontrolado, donde muchos operaban sin formación adecuada, con un aumento preocupante de complicaciones y mortalidad”.
Uno de los grandes logros de aquella época fue establecer un límite ético: la mortalidad en cirugía bariátrica no debía superar el 1%, un estándar que ayudó a profesionalizar el sector.
Hoy, la situación ha mejorado, pero la obesidad sigue creciendo. “Es un problema social y sanitario de primera magnitud”, alerta. El problema no es solo médico: es cultural, económico y generacional.
El sedentarismo y los malos hábitos están profundamente arraigados, lo que propicia la obesidad. “Vivimos sentados, tanto en el trabajo como en el ocio. PlayStation, móvil, televisión… todo contribuye. Y encima queremos soluciones rápidas: perder peso sin hacer ejercicio ni cambiar la dieta”.
La cirugía y la medicación pueden ser herramientas para tratar la obesidad, pero no sustituyen el compromiso del paciente. El doctor Tamames insiste: “el paciente debe implicarse activamente”. Y añade que la educación nutricional desde la infancia es la única vía real de prevención.
La moda de las intolerancias y otras enfermedades digestivas
El doctor aborda también una tendencia preocupante: la sobreinformación y el autodiagnóstico impulsados por redes sociales. Intolerancias a la lactosa y la fructosa, SIBO, Helicobacter pylori, disbiosis… son conceptos cada vez más populares entre pacientes que llegan a consulta con ideas preconcebidas, muchas veces erróneas.
“Se ha creado una moda diagnóstica. Todo el mundo quiere un diagnóstico complejo cuando muchas veces la causa es clásica: vesícula, apendicitis, gases…”, explica. Casos como el de un paciente con piedras en la vesícula convencido de que tenía una intolerancia, o una joven con apendicitis diagnosticada tras seis meses de pruebas innecesarias, ilustran el problema.
También critica el exceso de pruebas cuando los síntomas pueden explicarse con lógica clínica: “Hinchazón abdominal por aire tragado, sedentarismo, hábitos alimentarios, edad o complexión física. Todo eso se ignora en favor de diagnósticos llamativos que validan una narrativa en redes”.
No hay comentarios
Todavía no hay ningún comentario en esta entrada.


Deja un comentario