Médico subiendo una foto a redes sociales y protección de datos

Redes sociales y protección de datos: qué deben tener en cuenta los sanitarios

14 minutos

Las redes sociales se han convertido en una herramienta habitual para los profesionales sanitarios. Instagram, TikTok, LinkedIn o Facebook pueden servir para divulgar información médica, compartir contenido educativo, comunicarse con la comunidad o promocionar los servicios de una clínica. Pero utilizar redes sociales en el ámbito sanitario implica una responsabilidad adicional, proteger la privacidad de los pacientes y cumplir con la normativa de protección de datos.

La cuestión no es si un profesional sanitario puede utilizar Instagram o TikTok. El problema aparece cuando, al publicar contenido, se comparte información que permite identificar a un paciente o revelar datos relativos a su salud sin haber analizado previamente si el tratamiento es lícito y qué garantías son necesarias.

Puedo publicar una foto de un paciente

No existe una respuesta que pueda aplicarse automáticamente a todos los casos. Antes de publicar una fotografía, vídeo o un testimonio de un paciente, el profesional o el centro sanitario debe analizar qué datos se están tratando, con qué finalidad, quién tendrá acceso a ellos y cuál es la base jurídica que permite ese tratamiento.

Los datos relativos a la salud tienen la consideración de categoría especial de datos personales, por lo que cuentan con una protección reforzada. Además, es importante distinguir dos cuestiones que con frecuencia se confunden:

  • El consentimiento del paciente para una actuación sanitaria
  • La legitimación necesaria para tratar sus datos personales con una determinada finalidad

No son necesariamente lo mismo. Por ejemplo, que un paciente haya aceptado un tratamiento médico no significa automáticamente que el profesional pueda utilizar su fotografía para publicar contenido en las redes, mostrar un antes y después o realizar una campaña promocional. La finalidad del tratamiento debe analizarse de forma independiente.

El consentimiento del paciente es suficiente

El consentimiento puede ser relevante en determinados supuestos, pero debe analizarse que cumpla los requisitos exigidos por la normativa de protección de datos y que se haya obtenido para una finalidad concreta. No basta necesariamente con preguntar al paciente verbalmente.

Cuando se pretende utilizar una imagen o un testimonio con fines de comunicación, divulgación o promoción, es recomendable documentar adecuadamente la autorización y explicar al paciente qué se va a publicar, con qué finalidad y dónde podrá difundirse. Además, debe evitarse utilizar un consentimiento genérico que no permita conocer realmente el alcance del tratamiento.

En caso de duda, conviene revisar específicamente la base jurídica aplicable antes de realizar la publicación.

Especial cuidado con las fotografías de “antes y después”

Las publicaciones de antes y después son especialmente habituales en determinadas especialidades sanitarias. Sin embargo, una fotografía clínica puede contener información que permita identificar al paciente y, además, revelar información sobre su estado de salud o sobre el tratamiento recibido.

Antes de publicar este tipo de contenido hay que analizar:

  1. Si la persona puede ser identificada
  2. Qué datos de salud se están revelando
  3. Para qué finalidad se publica la imagen
  4. Qué base jurídica permite el tratamiento
  5. Si se ha informado adecuadamente al paciente
  6. Si la publicación respeta las obligaciones profesionales y deontológicas aplicables

La existencia de una autorización no debería llevar a olvidar el resto de obligaciones.

Errores frecuentes al utilizar redes sociales en una consulta

Los problemas no aparecen únicamente cuando se publica una fotografía de un paciente. También pueden producirse por pequeños descuidos en el día a día.

Algunos ejemplos de errores más frecuentes:

Publicar fotografías de pacientes sin las garantías necesarias

Una fotografía aparentemente inocente puede contener datos personales y, dependiendo del contexto, información relativa a la salud. No es necesario que aparezca el nombre del paciente para que pueda ser identificado: su rostro, una lesión, el resultado de una intervención o las circunstancias concretas de un caso pueden revelar su identidad y parte de su información sanitaria. Por eso, antes de publicar una fotografía en redes sociales, es importante comprobar si el paciente puede ser identificado, qué información se está compartiendo y con qué finalidad.

Mostrar historias clínicas o documentos

Una fotografía tomada en una consulta puede mostrar accidentalmente una pantalla de ordenador, una historia clínica, una receta, un informe o cualquier otro documento con información personal. A veces, estos datos aparecen simplemente en segundo plano y pasan desapercibidos antes de publicar la imagen.

Por eso, antes de compartir una fotografía o vídeo conviene revisar toda la escena, no solo el elemento principal de la imagen. También hay que comprobar las pantallas, documentos, etiquetas, pulseras identificativas y cualquier otro elemento que pueda contener información sobre un paciente. Un simple detalle visible en el fondo puede revelar datos que no deberían hacerse públicos.

Grabar vídeos dentro de la consulta

Los vídeos pueden revelar mucha más información. Además del paciente que aparece en primer plano, pueden quedar registrados otros pacientes, conversaciones, pantallas de ordenador, documentos o información identificativa.

También es importante tener en cuenta el sonido. Una conversación captada accidentalmente durante la grabación puede contener información personal o sanitaria de un paciente. Por eso, antes de publicar un vídeo grabado en una consulta, hay que revisar tanto las imágenes como el audio y asegurarse de que no se está difundiendo información de terceros.

Contar casos clínicos con demasiados detalles

Compartir casos clínicos puede ser una herramienta útil para divulgar información sanitaria y explicar determinadas patologías o tratamientos. Sin embargo, cuantos más detalles se proporcionen, mayor puede ser el riesgo de que una persona pueda identificar al paciente al que se refiere el caso.

Por ejemplo, combinar una edad concreta, una enfermedad poco frecuente, una fecha determinada, el lugar donde se realizó la intervención y otros detalles personales puede hacer reconocible a una persona aunque no se mencione su nombre. Por eso, la información debería limitarse a la que resulte necesaria para la finalidad divulgativa y evitar aquellos detalles que no aporten valor y puedan facilitar la identificación.

Compartir información clínica a través de aplicaciones sin valorar su seguridad

El uso de WhatsApp, correo electrónico u otras plataformas para comunicarse con pacientes puede plantear cuestiones relacionadas con la confidencialidad y la seguridad de la información. El hecho de que una herramienta sea habitual o cómoda no significa que cualquier tipo de información sanitaria pueda compartirse a través de ella sin realizar ninguna valoración previa.

Cuando se vayan a enviar informes, fotografías, resultados de pruebas u otros datos de salud, es necesario tener en cuenta los riesgos, las medidas de seguridad disponibles y las circunstancias concretas del tratamiento. La información sanitaria requiere especial cuidado y debe evitarse compartirla de forma innecesaria o mediante canales que no ofrezcan garantías adecuadas.

Pensar que borrar una publicación elimina todas sus consecuencias

Eliminar una publicación después de haberla compartido no garantiza que la información haya desaparecido por completo. Durante el tiempo que ha estado disponible, alguien puede haberla visto, descargado, capturado o compartido con otras personas.

Por eso, borrar posteriormente una fotografía o un vídeo no debería considerarse una medida preventiva suficiente. La protección de la privacidad debe tenerse en cuenta antes de publicar, revisando el contenido y valorando si realmente es necesario compartir esa información y si se cumplen las garantías necesarias.

Cómo utilizar las redes sociales de forma más segura

No se trata de evitar las redes sociales. Se trata de utilizarlas de una forma que tenga en cuenta la privacidad de los pacientes desde el principio.

Algunos consejos para hacer un uso más seguro de las redes sociales:

  • Priorizar contenido divulgativo general. Compartir información médica, consejos generales y contenido educativo suele permitir comunicar sin necesidad de utilizar datos de pacientes.
  • Evitar datos identificativos innecesarios. Cuanta menos información personal se publique, menor será el riesgo.
  • Revisar las fotografías antes de publicarlas. Hay que comprobar tanto el elemento principal de la imagen como el fondo.
  • Separar las finalidades. No debe asumirse que la información obtenida durante la asistencia sanitaria puede utilizarse automáticamente para publicidad, divulgación o redes sociales.
  • Documentar adecuadamente las autorizaciones cuando sean necesarias. Si se pretende utilizar la imagen, voz o testimonio de una persona, conviene dejar constancia de qué se autoriza y con qué finalidad.
  • Revisar las configuraciones de privacidad y seguridad. Las cuentas profesionales también deben configurarse teniendo en cuenta los riesgos asociados a la difusión de información personal.

Divulgar medicina sí, poner en riesgo la privacidad no

Las redes sociales pueden ser una herramienta excelente para divulgar conocimiento sanitario, combatir la desinformación y acercar la medicina a la sociedad. Pero la comunicación sanitaria no debería conseguir visibilidad a costa de la privacidad de los pacientes.

Antes de publicar una fotografía, vídeo, testimonio o caso clínico, conviene detenerse unos segundos y hacerse una pregunta sencilla: ¿necesito realmente compartir esta información para conseguir el objetivo de la publicación?

Si la respuesta es no, probablemente sea mejor no publicarla. Y si la respuesta es sí, es importante analizar previamente qué datos se están tratando, si el paciente puede ser identificado, cuál es la finalidad de la publicación y qué base jurídica y garantías son necesarias.

Una buena estrategia de comunicación sanitaria no consiste únicamente en conseguir alcance y seguidores. También debe incorporar una adecuada gestión de la privacidad, la protección de datos y los riesgos legales asociados a la comunicación en redes sociales. Porque divulgar medicina y proteger la privacidad de los pacientes no son objetivos incompatibles.

Protección profesional también en redes sociales

Prevenir los errores relacionados con la privacidad y la protección de datos es fundamental, pero los profesionales sanitarios también pueden enfrentarse a reclamaciones o actuaciones derivadas de su actividad profesional. Por eso, además de aplicar medidas preventivas, es importante contar con una adecuada protección frente a los riesgos que pueden surgir durante el ejercicio profesional.

En Uniteco contamos con un Seguro de RC Profesional diseñado para ofrecer al profesional sanitario respaldo ante los riesgos derivados de su actividad. Disponer de una protección adecuada permite contar con el apoyo de especialistas en caso de reclamaciones o procedimientos y afrontar estas situaciones con mayor seguridad.

La tecnología evoluciona, pero la responsabilidad del profesional sanitario permanece.

Responsable de Comunicación en Uniteco
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