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La pandemia, un obstáculo para las personas con discapacidad auditiva

Hoy 3 de marzo se conmemora el Día internacional de la Audición. Desde Uniteco queremos poner valor a estas personas que sufren esta discapacidad y acercar la situación que viven. Para ello hemos tenido la oportunidad de conversar con Judith Fernández Martínez, jefa de estudios de educación especial del Colegio Gaudem y Rosa López Cárceles, jefa de estudios de Primaria del mismo centro. Este centro de educación inclusiva forma a niños con problemas de audición y, trabaja por su inclusión social.

De hecho, con la irrupción de la pandemia, la vida de estas personas se ha complicado notablemente. El uso de la mascarilla es una barrera muy importante a la hora de comunicarse, para las personas con discapacidad auditiva especialmente. Se pierde la lectura labiofacial, que “es un gran apoyo para favorecer la comprensión de la lengua oral. Por suerte, ya están saliendo al mercado mascarillas con tejidos trasparentes que eliminan estas barreras. De momento son caras y no muy cómodas, pero esperamos que haya avances en este sentido, ya que, las personas sordas así lo están demandando”, ha destacado Judith Fernández.

En primer lugar, las docentes han explicado la diferencia entre una persona sorda y una sordomuda. Son dos conceptos muy parecidos que a menudo se confunden. La mayoría de las personas sordas no presentan ninguna dificultad en sus órganos fonatorios, mientras que las personas sordomudas son aquellas que presentan problemas en sus cuerdas vocales y no pueden articular la voz, además de presentar una pérdida auditiva. En cambio, una persona sorda no oye, pero puede aprender a usar su voz.

En este sentido, Rosa López Cárceles ha explicado que no existe forma de prevenir los problemas de audición, pero, “es fundamental la detección temprana para poder proveer una atención adecuada. López recalca que mucha de la información que recibimos llega por vía auditiva, y más aún, en el caso de un niño, “porque el lenguaje se aprende a través de esta vía”.

Por su parte, Fernández ha señalado que cada alumno sordo tiene unas necesidades concretas y diferentes. Por lo que es fundamental hacer una atención personalizada. “De forma general podemos decir que necesitan que la información sea accesible, un trabajo específico de estimulación auditiva y de acceso a la lengua”, ha recalcado la jefa de estudios de educación especial. Asimismo, la docente ensalza la figura del Maestro de Audición y Lenguaje en el proceso formativo de los alumnos, “es fundamental por la formación que tiene y porque es el perfil más apropiado para trabajar todo lo que tiene que ver con el acceso a la información, para el trabajo de la rehabilitación auditiva y de la estimulación del lenguaje”.

Para ello, el logopeda juega un papel trascendental en el tratamiento del niño. No obstante, asevera que, para un correcto tratamiento, la multidisciplinariedad es fundamental, así como un buen nivel de comunicación de la familia. En este sentido, López ensalza el papel de las familias en la formación del niño. “La aceptación del déficit de audición del niño por parte de las familias suele ser un proceso diferente en cada una de ellas. Por ello, recomendamos contactar con diferentes personas sordas adultas para conocer sus experiencias vitales, de esta manera, comprender mejor la situación que vive el alumno”.

Por último, las docentes han querido afirmar que el colectivo de las personas sordas es muy heterogéneo. Existen personas sordas signantes, personas sordas que utilizan implante coclear, personas sordas que utilizan audífonos, personas sordas que se comunican en lengua oral, en lenguaje oral y de signos… “Lo importante es respetar esa diversidad y tener en cuenta su opinión y visión, y más aún en tiempos de pandemia que el uso de mascarillas dificulta notablemente la comunicación de estas personas”.