¿Qué es la esclerosis múltiple?

¿Qué es la esclerosis múltiple?

La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad degenerativa y crónica del sistema nervioso de origen autoinmune que afecta al cerebro y a la médula espinal. Ataca entre los 20 y los 40 años, es decir, en su mayoría a jóvenes. Asimismo, las mujeres tienden a sufrir más esta enfermedad en un 20 % más que los hombres.

El sistema inmune ataca a la mielina, que es la sustancia que envuelve las fibras nerviosas o neuronas. La mielina se deteriora y presenta cicatrices, conocidas como esclerosis, es entonces aparece la inflamación. Los impulsos nerviosos que circulan por las neuronas se ven entonces entorpecidos o directamente interrumpidos, con los consiguientes efectos en el organismo.

Hasta el momento se desconoce la causa de esta enfermedad, sin embargo, es la segunda raíz de discapacidad en los jóvenes tras los accidentes de tráfico y no tiene cura.

La enfermedad de las mil caras

La esclerosis múltiple puede presentar síntomas ocultos que no suelen ser fáciles de identificar, así como otros más conocidos y asociables a la enfermedad. Asimismo, los síntomas son variables dependiendo de la localización, la extensión, la gravedad y el número de lesiones. Son diferentes para cada persona, por ello se la suele conocer como “la enfermedad de las mil caras”.

Los principales y más conocidos síntomas son:

  1. Visuales: visión borrosa, visión doble, neuritis óptica, movimientos oculares rápidos e involuntarios, pérdida total de la visión (rara vez).
  2. Problemas de equilibrio y coordinación: pérdida de equilibrio, temblores, inestabilidad al caminar (ataxia), vértigos y mareos, torpeza en una de las extremidades, falta de coordinación.
  3. Debilidad: puede afectar en particular a las piernas y a la capacidad de andar.
  4. Rigidez muscular: el tono muscular alterado puede producir rigidez muscular (espasticidad).
  5. También son frecuentes los espasmos y dolores musculares.
  6. Sensaciones alteradas: cosquilleo, entumecimiento (parestesia), sensación de quemazón y otras no definibles.
  7. Habla anormal: lentitud en la articulación, palabras arrastradas, cambios en el ritmo del habla.
  8. Fatiga: un tipo debilitante de fatiga general que no se puede prever o que es excesiva con respecto a la actividad realizada (la fatiga es uno de los síntomas más comunes y problemáticos de la EM).
  9. Problemas de vejiga e intestinales: necesidad de orinar con frecuencia y/o urgencia; vaciamiento incompleto o vaciamiento en momentos no apropiados; estreñimiento y, rara vez, pérdida del control de esfínter (incontinencia).
  10. Trastornos cognitivos y emocionales: problemas con la memoria a corto plazo, la concentración, el discernimiento o el razonamiento.

Diagnóstico

Los neurólogos se basan, principalmente, en la historia clínica del paciente, por eso es muy importante que cada persona que presente síntomas informe a su médico de manera detallada para que este pueda establecer un mejor diagnóstico.

Historia clínica: a través de la historia clínica, que incluye el registro anterior de signos y síntomas, así como el estado actual de salud del paciente, el médico puede diagnosticar, según el tipo de síntomas, su comienzo y modalidad, esclerosis múltiple. Para ello se necesita un reconocimiento físico completo y pruebas médicas para confirmar el diagnóstico.

Reconocimiento neurológico: el neurólogo busca anomalías en las vías de los nervios. Algunos de los signos neurológicos más comunes comprenden cambios en los movimientos oculares, coordinación de las extremidades, debilidad, equilibrio, sensación, habla y reflejos. Sin embargo, esto no es suficiente para confirmar el diagnóstico y deben realizarse otras pruebas.

Pruebas de potenciales evocados auditivos y visuales: se colocan en la cabeza electrodos pequeños que monitorizan las ondas cerebrales en respuesta a estímulos visuales y auditivos. Normalmente, la reacción del cerebro es casi instantánea, pero, si hay desmielinización en el sistema nervioso central, puede haber un retraso. Esta prueba no es invasora ni dolorosa y no requiere hospitalización.

Formación de imágenes por resonancia magnética nuclear: la resonancia magnética es la prueba más completa y eficaz, ya que permite obtener imágenes muy detalladas del cerebro y la médula espinal, evidenciando cualquier zona existente de esclerosis (lesiones o placas). Aunque es la única prueba que permite ver lesiones de esclerosis, esto no significa que sea 100 % efectiva, ya que no todas las lesiones pueden ser captadas por el escáner y muchas otras enfermedades pueden presentar las mismas anomalías.

Punción lumbar: consiste en extraer líquido cefalorraquídeo de la médula espinal, introduciendo una aguja en la espalda y extrayendo una pequeña cantidad para analizar si en él existen anomalías propias de la esclerosis múltiple. Los síntomas invisibles o subjetivos son frecuentemente difíciles de comunicar a los médicos y profesionales sanitarios y, a veces, se pueden considerar como manifestaciones psicosomáticas.

Tratamiento

Interferón beta en inyecciones: es el tratamiento más reciente y reduce la frecuencia de las recidivas. Asimismo, otros tratamientos prometedores, todavía en investigación, consisten en otros interferones, mielina oral y copolímero 1, que ayudarán a evitar que el organismo ataque a su propia mielina.

Sin embargo, la recuperación de la EM significa que los síntomas desaparecen parcial o totalmente, lo que también puede durar semanas, meses o años. El tratamiento de esta enfermedad consiste en tres aspectos, dependiendo de la finalidad que se quiera.

  1. Tratamiento del brote. En este se pueden emplear:
  • Corticosteroides: estos acortan la duración de los brotes y se tratan, principalmente, los que causan algún tipo de discapacidad.
  • Plasmaféresis: es una alternativa para quienes no toleran los corticosteroides, aunque no se ha demostrado del todo su eficacia.
  1. Tratamiento modificador del curso de la enfermedad: consiste en prevenir la discapacidad neurológica a largo plazo. Algunos de los fármacos aprobados para este tratamiento son el interferón beta, el acetato de glatiramero, la azatioprina, la mitoxantrona o el natalizumab.
  1. Tratamiento sintomático: tiene como fin tratar los diferentes síntomas de la EM con el fin de mejorar la calidad de vida del paciente.

La Sociedad Europea de Neurología, SEN, estima que alrededor de 47.000 personas en España padecen Esclerosis Múltiple, 600.000 en Europa y 2.500.000 en todo el mundo. El 70 % de los casos de EM aparecen entre los 20 y los 40 años.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información

ACEPTAR
Aviso de cookies