Una mujer pierde los pechos porque el hospital no detectó que tenía cáncer de mama

Una mujer pierde los pechos porque el hospital no detectó que tenía cáncer de mama

Una paciente perdió ambos pechos tras un error de diagnóstico en dos mamografías y ecografías, que provocó que le fuera recetada una pomada que agravó aún más la enfermedad. La metástasis llegó a la axila y, cinco años después, las secuelas siguen atormentándola. Ahora la Justicia ha condenado a indemnizar a la paciente con 137.426 euros.

En 2013 la mujer comenzó a sentir dolor en la mama izquierda, sin embargo, el radiólogo sólo vio quistes benignos y la ginecóloga le prescribió un gel… Este producto terminó agravando, debido a la progesterona que contenía, el cáncer que padecía -explica la víctima-. Finalmente, el error fue advertido por médicos de Canadá, donde la paciente había ido a estudiar y donde le practicaron siete cirugías, quimioterapia y radioterapia.

Es así como la paciente perdió los dos pechos -el primero por las tumoraciones, el segundo por profilaxis preventiva- a causa de la metástasis que creció durante los siete meses que pasó sin el diagnóstico preciso.

“Te afecta en la salud, pero también al resto de tu vida”, explica la paciente. “Llevo cinco años prácticamente encerrada en mi casa, con grandes dificultades para moverme… Es muy injusto lo que te puede provocar que un profesional no haga bien su trabajo. Debería haber un registro de médicos que cometen este tipo de errores, no puede ser que se vayan de rositas”.

137.426 euros es la cantidad que están condenados a pagar

El Juzgado de Primera Instancia número 5 de Madrid ha condenado a Adeslas Salud S.A. y a Berkley Insurance, la aseguradora del centro, a pagar 137.426 euros (más costas e intereses) a la mujer víctima de este error médico, ocurrido en la Clínica Adeslas Málaga. “Esto no te devuelve nada, porque el sufrimiento está ahí, pero en su momento hablé con un sacerdote que me dijo que la paz interior comienza por la Justicia, y al menos aspiro a eso”, cuenta la víctima.

La cadena de errores sufridos por la mujer es notable, tal y como consta en la sentencia, y más teniendo en cuenta que la paciente estaba muy alerta de sus pechos debido a que tiene antecedentes familiares: “mi abuela materna padeció cáncer de mama y murió por los efectos secundarios de los agresivos tratamientos sobre su corazón”.

En 2013 comenzó a sentir “un dolor-picor que encendió mis alarmas”. Acudió a la Clínica Adeslas Málaga donde la citaron con un radiólogo el 13 de marzo. El resultado de la primera consulta arrojó tres quistes “supuestamente benignos”. Después, una ginecóloga le recetó Darstin Gel, cuyo principio activo es la progesterona, indicándole que eran síntomas “simplemente hormonales”. El resultado fue que el cáncer posteriormente diagnosticado fue 100 % dependiente de estrógeno y progesterona para su crecimiento.

El “copipega” de un diagnóstico

En febrero de 2014, la paciente volvió a la ginecóloga de la misma clínica. Los síntomas habían cambiado; ya no tenía un picor, sino un bulto “palpable”. “Después de explorarme dijo que era normal con mamas densas como las mías, apuntando ‘mamas normales’ en mi historia clínica”, relata la víctima. Tres meses después fue sometida a otra mamografía, por el mismo radiólogo, quien prácticamente copió y pegó su anterior informe. “La ginecóloga me dijo que no hacía falta ningún seguimiento especial y me deseó buen viaje a Canadá, donde me iba a estudiar”, explica la paciente.

La ginecóloga cometió en ese momento un error, mencionado después en la sentencia: “aunque en el informe del radiólogo se prescribía que debía hacerse un seguimiento de las lesiones, que en ese momento se creían benignas, la profesional no le dice a la víctima que dicho seguimiento era necesario”.

Teniendo en cuenta que el bulto seguía creciendo, a la paciente le hicieron una mamografía, ya en Canadá, que, tras una biopsia, evidenció en primavera de 2015 que tenía cáncer, con varios tumores, el mayor de hasta cuatro centímetros. La juez, finalmente, ha establecido que hubo un retraso de siete meses en el que “una lesión sospechosa se convirtió en un tumor multifocal, ocupando la mayoría de la glándula”.

La paciente perdió posibilidades de supervivencia

Dice la magistrada, además, que si llega a tratarse el cáncer en ese momento “se habría diagnosticado en estadio I o II”, lo que supone “una pérdida de oportunidad importante, pues se produjo una merma de posibilidades de supervivencia de la paciente de entre un 15 % y un 21 %”.

Tras salir a la luz el daño causado y la negligencia, la mujer solicitó judicialmente a la Clínica Adeslas Málaga las primeras imágenes ecográficas, recibiendo una negativa con falsas motivaciones: “primero me dijeron que la máquina se había dañado, luego que no guarda las imágenes y después que solo guarda algunas, cuando hay obligación de guardarlas todas por espacio de cinco años”.

La víctima terminó luchando por su vida por lo que el juzgado entiende que fue “una vulneración de la lex artis”. “Lo cuento para que en la medida de lo posible no le pase a más gente”, explica la mujer.

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