
Las inspecciones de sanidad son cada vez más frecuentes y exahustivas, y uno de los lugares donde se llevan a cabo son las farmacias. Estos controles, de los que se encarga la Consejería de Salud de la Comunidad Autónoma correspondiente, tienen como objetivo garantizar el correcto cumplimiento de la normativa en materia de dispensación de medicamentos, condiciones higiénicas, almacenamiento y trazabilidad.
Aunque lo habitual es que estas inspecciones de sanidad se desarollen sin incidencias, en algunas ocasiones pueden derivar en actuaciones disciplinarias que suponen una situación incómoda y de riesgo para los profesionales.
¿Cómo es una inspección de sanidad en la farmacia?
La inspección de sanidad en la farmacia consiste en la visita de un inspector que se encarga de verificar que la farmacia cumple con la normativa vigente. Dependiendo del caso, se puede orientar a:
- Revisar la correcta dispensación de medicamentos sujetos a prescripción médica.
- Controlar el almacenamiento y conservación de fármacos.
- Analizar la documentación de recetas y hojas de tratamiento.
- Comprobar el cumplimiento de protocolos de trazabilidad y caducidad.
- Atender a posibles denuncias o irregularidades detectadas.
¿Qué debo hacer si recibo una inspección de sanidad?
Ante una inspección es fundamental mantener la calma y seguir unas pautas básicas:
- Revisar la acreditación del inspector y conocer el motivo de la visita.
- Colaborar con transparencia, pero evitando declaraciones improvisadas que puedan ser malinterpretadas.
- Solicitar que toda actuación quede documentada por escrito, evitando firmar nada con lo que no se esté de acuerdo.
- No responder a cuestiones que no se pueden acreditar en el momento o que se refieran a pacientes que no se recuerda, sin recibir información o contexto previo.
- Contar con asesoramiento legal especializado en Derecho Sanitario.
Un caso real
En la actualidad, se está llevando a cabo una actividad muy exhaustiva con respecto a la actuación de los facultativos que prestan su labor en los servicios públicos de salud, desembocando, en un gran número de casos, en un expediente disciplinario.
En uno de estos casos, desde la Inspección de Farmacia se citó a una doctora que prestaba sus servicios en Atención Primaria con la excusa de analizar un par de recetas que necesitaban aclaración.
Lo que parecía una simple reunión laboral para aclarar alguna cuestión puntual se convirtió en un interrogatorio carente de garantías. En esta ocasión la doctora fue obligada a responder sobre pacientes que en ese momento desconocía, sin que le fuera aportada ninguna información al respecto. Tampoco se permitió que un abogado la acompañara para asesorarle. Tras el interrogatorio, la doctora tuvo que firmar un acta cuyo contenido se encontraba claramente viciado, ya que el interrogatorio se realizó sin garantías y sin la debida información para poder responder a las preguntas.
El resultado de dicha fue que desde la Inspección de Farmacia remitieron un informe a Recursos Humanos junto con el acta firmada. En dicho documento se proponía la iniciación de un expediente disciplinario contra la doctora por la comisión de una falta muy grave.
La importancia de contar con un seguro de Responsabilidad Civil Profesional
Ante estos casos, es muy importante contar con un seguro de Responsabilidad Civil Profesional con cobertura jurídica. Este seguro pone al servicio del facultativo un despacho de abogados especializado en Derecho Sanitario que asesora y acompaña al profesional en sus declaraciones ante organismos públicos y, además, le ofrezcea defensa ante estos procedimientos disciplinarios.





