infecciones nosocomiales

¿Qué son las infecciones nosocomiales?

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Las infecciones nosocomiales son aquellas enfermedades contraídas durante un ingreso hospitalario que no estaba en periodo de incubación, ni se había manifestado durante el periodo en el que el paciente se encontraba ingresado en el hospital. No obstante, estas infecciones no son exclusivas de los pacientes, sino que también pueden afectar tanto al personal del hospital, así como a visitantes.

Este tipo de infecciones suponen también un gasto económico para el hospital, ya que la prolongación del ingreso del paciente significa un gasto mayor de recursos y espacio que el centro debe de poner a disposición del paciente. En Estados Unidos, por ejemplo, se estima un coste anual entre 28 y 45 mil millones de dólares derivados de estas enfermedades nosocomiales.

Tipos de enfermedades nosocomiales y lugares más habituales de contagio

Se pueden distinguir varios tipos de enfermedades nosocomiales, según la infección que se contraiga:

  • Endémicas: son las enfermedades más comunes que no están sujetas a un brote concreto.
  • Epidémicas: son aquellas que suceden durante brotes como la pandemia actual provocada por el Sars-CoV-2.

En cuanto a las vías de infección más habituales mediante las cuales un paciente puede contraer dichas infecciones encontramos:

  • Las vías urinarias: infecciones urinarias asociadas al uso de sondas.
  • Vías pulmonares: la neumonía es la infección más usual y suele estar relacionada con el uso de ventiladores mecánicos.
  • Quirófanos: normalmente se asocia a bacterias u hongos presentes en el quirófano, resistentes a los productos de limpieza y antibióticos.
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¿Cómo se pueden prevenir las infecciones nosocomiales?

Con el objetivo de evitar el contagio de estas infecciones la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la implantación de un programa que incluye el siguiente decálogo de acciones a realizar:

  • Lavado de manos.
  • Utilización de guantes y asepsia.
  • Implantación de estrategias de aislamiento.
  • Esterilización, desinfección y lavado de ropa.
  • Protección de pacientes mediante el uso de antimicrobianos profilácticos, nutrición y vacunación.
  • Monitoreo de infecciones y control de brotes.
  • Prevención de la infección de los miembros del personal.
  • Buena higiene personal.
  • Utilización de ropa protectora por parte del personal, como batas, zapatos, mascarillas, guantes y gorros especiales.

Tipos de infecciones

Según el organismo causante de la enfermedad, podemos distinguir varios tipos de infecciones:

  • Infecciones bacterianas: estas infecciones son provocadas por bacterias. Muchas de ellas liberan toxinas que pueden llegar a dañar tejidos enfermando a los pacientes. Las bacterias más comunes suelen ser: los estreptococos, los estafilococos o Escherichia coli, entre muchas otras.
  • Infecciones por hongos: también se denominan infecciones fúngicas o micóticas. Este tipo de infecciones suelen presentarse en los pulmones o en la piel. Algunas de las enfermedades más comunes provocadas por hongos son: el pie de atleta, causado por el parásito Tinea pedis, o la candidiasis vaginal, causada por levadura Candida albicans y otras especies.
  • Infecciones virales: estas infecciones son provocadas por microorganismos infecciosos, aún más pequeños que en los dos anteriores casos. Éstos no tienen la capacidad de reproducirse por sí solos, como sí ocurre con los hongos y bacterias, sino que requieren de una célula viva para poder expandirse. Algunas de las infecciones más habituales son: la varicela, causada por el virus varicela zóster; el resfriado común, causado por rinovirus; las hepatitis virales como la hepatitis C o el sida, causado por el virus de la inmunodeficiencia humana.
  • Infecciones asociadas a la asistencia sanitaria: este tipo de infecciones hace referencia a aquellos contagios asociados a la asistencia sanitaria, en concreto a las prácticas asistenciales practicadas. Se estima que cerca del 5% de los pacientes se ven afectados por este tipo de infección. Sus aspectos más relevantes son la elevada morbimortalidad, y el gran coste económico que suponen. Los principales tipos de infección están relacionados con procedimientos invasivos. Aquéllos más frecuentes son: la infección respiratoria, la quirúrgica, la urinaria y la bacteriemia de catéter vascular.

Tratamiento de la infección nosocomial

Para el tratamiento de estas infecciones debe emplearse un agente antimicrobiano adecuado al tipo de infección que presente el paciente. Sin embargo, según el tipo de infección que presente, en ocasiones es necesario llevar a cabo un tratamiento preventivo a los posibles contactos. Además de ello, se debe implementar también un tratamiento de soporte correcto que garantice el buen funcionamiento del órgano o sistema afectado.

En conclusión, las infecciones nosocomiales son una realidad bastante común en el proceso asistencial. Por ello, es necesario implementar todas aquellas medidas necesarias que eviten este tipo de contagios, y permitan actuar con la mayor diligencia posible respondiendo de la mejor manera a la infección. No actuar correctamente puede acarrear graves problemas, tanto para el paciente como para el profesional sanitario, quien deberá hacer frente a grandes reclamaciones judiciales.

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